CAPÍTULO I: ¿TE PUEDO LLAMAR?
Confieso que he tenido problemas para escribir algo cómico respecto a este tema, porque recibir este tipo de mensaje de alguien que me importa, me produce cierta compasión. Yo al menos me doy pena cuando se lo escribo a alguien con quien quiero y necesito hablar.
La compasión es la muerte de la comedia. Esto no lo digo yo, ya lo dijo el filósofo Henry Bergson: “La risa requiere un distanciamiento emocional, ya que la compasión y la tristeza impiden percibir lo cómico”.